SOFT SKILLS para un HARD WORLD

Soft skills” o “Habilidades Blandas” es un término muy popular en la actualidad, utilizado para indicar competencias personales tales como: aptitudes sociales, el lenguaje y la capacidad de comunicación, la capacidad de trabajar en equipo y otros rasgos de personalidad que caracterizan a las relaciones entre las personas.
Son estratégicas para tener éxito tanto en la vida personal como en la profesional y se consideran tradicionalmente complementarias de las “Hard Skills” o “Habilidades Duras”, que son las que nos permiten realizar cierto tipo de tarea o actividad.
La calidad de los productos suministrados por cualquier industria no sólo se basa en los materiales elegidos, en la tecnología utilizada o en la experiencia de los trabajadores que contribuyen a su fabricación, sino también en la calidad de la empresa en su conjunto. Y esta calidad depende en gran medida de los recursos humanos involucrados y su capacidad de interactuar positivamente para lograr un objetivo común: el éxito de la empresa.
De allí que las habilidades blandas sean tan importantes a la hora de conformar un equipo de trabajo colaborativo. Evidentemente no hay que dejar de lado las habilidades técnicas, pero subestimar las habilidades blandas es un error que se paga caro.

Las habilidades blandas tienen las siguientes características:
Las reglas para dominarlas no son blanco o negro. Qué tan efectivo eres en ellas cambia dependiendo de tu estado emocional, circunstancias externas o los tipos de personas con los que interactúas.
Son aplicables a cualquier trabajo o carrera. Tratan acerca de tu fortaleza interior y de la efectividad con que mantienes relaciones interpersonales; por tanto, mientras trabajes con personas, estas habilidades son valiosas para tu carrera.
Dominarlas es un viaje que nunca acaba. Se puede llegar a alcanzar un nivel de competencia en ellas, pero siempre podrás encontrar situaciones nuevas o personas que te harán ponerlas a prueba; siendo esta la manera de empujarte hasta el límite para crecer y aprender de dichas experiencias.

Ejemplos de habilidades blandas convencionales

Trabajo en equipo. Ser capaz de trabajar efectivamente con cualquier persona para obtener un mejor resultado. Más allá de que cuente con diferentes habilidades, personalidad, estilo de trabajo, o nivel de motivación.
Liderazgo. Definir y comunicar visión e ideas que inspiren a otros a seguirte con compromiso y dedicación.
Habilidades de relación interpersonal. Ser eficaz en la construcción de la confianza, tener empatía emocional y construir buenas relaciones con las personas. También conocidas como habilidades sociales, las cuales están estrechamente relacionadas con las habilidades de comunicación. No importa lo inteligente que seas, debes tener “gracia” social para llegar lejos en tu carrera. La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir.

Ejemplos de habilidades blandas de autogestión

Controlar tus emociones. Ser capaz de controlar tus emociones en el trabajo (especialmente las negativas como la ira, frustración y vergüenza) para poder pensar objetivamente y actuar de manera acorde.
Manejo del estrés. Ser capaz de mantenerte calmado y balanceado en cualquier situación desafiante. Reducir tu nivel de estrés incrementa tu productividad, te prepara para nuevos desafíos y mantiene tu salud física y emocional.
Resiliencia. Levantarse y seguir adelante luego de una decepción, ya sea grande o pequeña.
Ser perceptivo. Prestar atención a las señales no expresadas y desarrollar empatía hacia las situaciones de otras personas. Muchas veces estamos ocupados pensando en nosotros y en lo que estamos diciendo y dejamos muy poco espacio para observar y entender las acciones e intenciones de los demás. Si los malinterpretamos o no logramos ponernos en sus zapatos, fácilmente encontraremos dificultades manejando a las personas sin siquiera saber por qué.

Y podría seguir enumerando otros tipos de habilidades blandas: de negociación, de auto-promoción, manejo de personalidades/situaciones difíciles, habilidades para influenciar y persuadir, gestionar reuniones, habilidades de comunicación y de coaching; la lista es extensa.
Es muy difícil que una misma persona cuente con todas; por lo general cada uno de nosotros nos destacamos en unas y tenemos carencias en otras. Pero el primer paso para manejarlas es conocerlas, saber que existen y comprender el papel importante que juegan en nuestro día a día.
A partir de allí, sólo nos resta definir cuál de ellas queremos desarrollar y trabajar duro para conseguir dominarlas.

Cecilia Guillenea   
Licenciada en Análisis de Sistemas de Información.
Consultora en Data Analytics & Information Management

 

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