“Y no os conté ni la mitad de lo que vi”

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Leonardo Loureiro

Dicen que esta frase la dijo Marco Polo a sus amigos en sus últimos momentos de vida cuando le preguntaron si había exagerado al contar sus aventuras de los viajes por el este Asiático.

Leyendo un libro llamado “El sueño de un cartógrafo, Las meditaciones de fray Mauro, cartógrafo de la corte de Venecia”, en el cual se habla de como se hacían antes los mapas, una persona muy buena dibujando y escuchando como fray Mauro, iba al puerto de Venecia a esperar a los viajeros que le contaban sobre las rutas que habían hecho y en base a sus descripciones de los lugares y los hechos geográficos dibujaba el mapa. El poder de la escucha activa y discernimiento del dibujante lograba unos excelentes mapas, además comparaba los relatos similares y descartaba aquellos que no era plausibles.

Además había ido ganando en prestigio y muchos viajeros no solo lo iban a ver, sino que compartían el conocimiento de otras latitudes, le traían documentos de diferentes culturas y con todas esas interacciones iban compilando un conocimiento compartido que se iba enriqueciendo entre todos.

Luego le daba el mapa a un nuevo viajero para que verificara en campo la veracidad de sus descripciones y con su retroalimentación iba mejorando el mapa para que tuviera una mejor utilidad.

Recordando esto, y las aventuras de Marco Polo, ordenaba en mi mente los últimos viajes que he hecho, el año pasado en Silicon Valley, Estado Unidos, a principio de año en dos de las principales ciudades de China y recientemente en París, Francia. 

Siempre hago un resumen de lo que veo en los viajes, pero lo que comparto luego a través de charlas y describo en algunas columnas y blogs de mis viajes me hace acordar la frase del título “no les conté ni la mitad de lo que vi”. Esto sucede por dos cosas, porque uno con el tiempo va procesando toda la información que obtuvo a través de ver, escuchar y sentir, a veces no quiero ser exagerado, pero el compartir el conocimiento con otros me hace ver conexiones mentales entre las distintas actividades y ahí uno se da cuenta que no contó ni la mitad de lo que vio, porque a veces no teníamos toda la información completa en nuestro mapa mental, como el cartógrafo de Venecia.

En Estados Unidos muchos nos contaron sobre varias actividades interesantísimas que estaban haciendo y cuando hacía la abstracción adecuada veía que estábamos por buen camino en Quanam, ya trabajando en proyectos concretos que combinan base de datos de grafos, BigData e Inteligencia Artificial para apoyar por ejemplo el análisis genético. 

O viendo en China como una empresa como Baidu creó toda una plataforma colaborativa de Inteligencia Artificial con múltiples fines, generando un espacio de co-creación que permite no solo trabajar con autos autónomos sino también con procesamiento de información usando deep learing en paralelo, todas ellas tecnologías de primera línea, que podrían ser utilizadas por distintas personas de diferentes unidades de Quanam para crear soluciones de avanzadas para ayudar a nuestros clientes a conseguir sus propios éxitos.

Finalmente en París, vi con mayor claridad la unión entre las ciencias biológicas y la informática, lo había leído en varias publicaciones prestigiosas como el MIT Technology Review, que pronostican que la unión de estas dos corrientes generará grandes cambios en el futuro, pero vivenciarlo, intercambiar conocimientos como hacía fray Mauro, con grandes especialistas de la BioTecnología me permitió darle mayor claridad a mi mapa mental.

Estamos trabajando en Quanam con los espacios “B” que permiten consolidar estos mapas colaborativos, que estamos llamando mapas “B”, para que con el aporte de distintos actores todos nos veamos beneficiados de ese nuevo mapa de conocimiento.

Les recomiendo vean presentación TEDx  de la “exploradora” Hazel Wagner:

 

Leonardo Loureiro @ljloureiro

MBA e Ingeniero en Computación

Desarrollo de negocios internacionales