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Federico Balsa

Hoy en día nos vemos enfrentados a una era en la cual los sistemas de Business Intelligence nos ofrecen información a través del descubrimiento inteligente de datos y guías que ayudan al cliente a entender su propio negocio mediante el self-service (autoservicio). Esto ayuda a las empresas a entender su negocio de manera ágil, simple y rápida y poder responder preguntas básicas acerca de sus datos.

Pero, ¿qué pasa si se toman decisiones en base a datos no gobernados, no seguros y no testeados? Esto puede tener grandes consecuencias para las organizaciones, se podrían definir acciones a tomar y objetivos a alcanzar guiados por información incorrecta. Quienes toman las decisiones deberán basarse en datos confiables, seguros, testeados y correctamente gobernados.

Este paradigma se ve contrastado por lo que se denomina BI tradicional en el cual la gestión es centralizada y típicamente depende de TI. Esto garantiza consistencia, seguridad y confianza en los datos ya que son fuertemente gobernados, pero también trae consigo esfuerzo y tiempo de procesar y responder de manera adecuada a los requerimientos funcionales.

El desafío de las organizaciones es entender los beneficios del self-service y determinar su modo de empleo sin perder de vista los grandes beneficios del BI tradicional. Ignorar la propuesta del mercado sería resistirse a un cambio natural de incorporar las características del self-service para beneficio de nuestras organizaciones.

Si bien para empresas de poca madurez analítica este tipo de propuestas puede resultar atractivo, deberían tener claro en qué casos realmente sacarán beneficio de las mismas y hasta qué punto no es mejor seguir poniendo sus esfuerzos en desarrollar un área madura, gestionada y correctamente gobernada que cubra las necesidades de la organización. 

Federico Balsa
Ingeniero en computación
Consultor en Business Analytics & Information Management.