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Victor Ganon

“I like things to happen; and if they don´t happen, I like to make them happen”
                                                                                                    Winston Churchill.

Este año, Quanam cumple 39 años. Ese tiempo es mucho para cualquier compañía, pero más aún para una compañía de software. Se impone una mirada al pasado para intentar descubrir qué cosas hicimos que nos han traído a este presente y nos proyectan al futuro.

En primer lugar, la estrategia.

Dirigir una empresa implica tomar decisiones en condiciones que son siempre inciertas y a menudo volátiles, a veces de manera consciente y otras de forma inconsciente. Por eso nuestro enfoque ha sido en general evolutivo y adaptativo,  porque hemos acompañado el desarrollo de la tecnología (de los mainframes a la nube, pasando por los mini, el pc, cliente-servidor, internet) probando muchas cosas y respaldando aquellas que funcionaron bien (bases de datos, lenguajes de cuarta generación, aplicaciones verticales y horizontales, business intelligence, software libre).

También una estrategia implica elegir y decir que no a múltiples oportunidades que nos alejan de nuestro camino. Entre una compañía de producto y una de servicio elegimos ser una compañía 100% de servicios profesionales. Elegimos no vender nunca hardware. Elegimos competir siempre en calidad y performance y no en precio. Y elegimos ganar en el largo plazo aumentando nuestra facturación y apelando a más clientes en vez de cortar costos.

Por último, somos conscientes que hemos seguido una estrategia de diferenciación tal como la definió Porter. Nos esforzamos por lograr un entendimiento superior de lo que conduce a valor en la mente de los clientes, y nos concentramos en innovación, funcionalidad y la ventaja del primer movimiento, como ilustra el ejemplo de incorporar a nuestra práctica de Sistemas de Gestión el software libre Odoo.

En segundo lugar, el modelo de negocios.

El modelo de negocios refiere a la lógica de la compañía, cómo opera y crea y captura valor en un mercado competitivo. 

Para nosotros comprende cuatro elementos coherentes que se refuerzan mutuamente:

- Selección de clientes - ¿Qué clientes queremos servir? 
- Captura del valor - ¿Cómo construimos una empresa sustentable económicamente? 
- Control estratégico/diferenciación - ¿Cómo mantenemos nuestro posicionamiento? 
- Alcance - ¿Qué actividades realizamos? 

Para responder mejor estas preguntas siempre es necesario tomar decisiones. Una de ellas refiere a la elección de activos. ¿Cuál es nuestro principal activo? Nuestro principal activo es el capital intelectual: conocimiento organizado que puede ser utilizado para producir riqueza. Reconocemos tres componentes principales del capital intelectual:

Capital humano

Es el conjunto de las capacidades de los individuos requeridas para proveer soluciones a los clientes. Un aspecto fundamental para lograr el éxito es el compromiso de la gente,  así como poder trasladar a nuestros clientes la acumulación de su experiencia. También es importante la capacidad de atraer nuevo talento, algo que cultivamos muy especialmente en Quanam.

Capital estructural

Es el conjunto de las capacidades organizacionales de la empresa que satisfacen los requerimientos del mercado. Pertenece a la organización como un todo y abarca estrategia, cultura, estructuras, sistemas, metodologías y procedimientos organizacionales.

Una forma de resumirlo es expresando que cuando uno de nuestros consultores realiza su trabajo, el cliente obtiene lo mejor de nuestra firma, no sólo lo mejor de ese consultor. 

Capital de clientes 

Es el valor de las relaciones de nuestra empresa con la gente con quienes hacemos negocios. Refleja la profundidad (penetración), amplitud (cobertura) y apego (lealtad) de nuestra organización. 

En la base de este capital de clientes se encuentra algo inconmensurable sobre lo cual está basada toda actividad económica: la confianza. Confianza entre nuestros clientes y nosotros, pero también entre nuestros consultores, entre organizaciones, y también de la gente en sí misma.

Otra decisión que afecta al modelo de negocios ha sido nuestro énfasis en las habilidades de gestión de proyectos. Para Quanam, la ejecución y la entrega son clave en nuestros proyectos. Este aspecto se evidencia siempre y es fundamental en la diferenciación con nuestros competidores. Y nunca tuvo mejor expresión que con el proyecto de implementación del software de Gestión Comercial de la empresa de energía UTE en Uruguay, que implicó la sustitución de uno de los sistemas principales en un proyecto “Big Bang” de tres años.

Para concluir, Quanam ha podido sortear tres grandes crisis (1982, 2002 y 2008) y apoyándose en su flexibilidad organizacional, ha salido de ellas fortalecida como empresa y grupo humano. Su historia refleja además que ha sabido mantener un delicado equilibrio entre mantenimiento e innovación en la empresa. En Quanam nunca descuidamos nuestros clientes existentes y continuamos el soporte de las tecnologías actuales enfocadas en servicios y soluciones a los mismos. Recién a partir de esta base, comenzamos a explorar nuevas tecnologías, nuevos clientes, nuevos mercados.

Víctor Ganón
Socio Fundador de Quanam
Ingeniero Industrial (Electrónica y Comunicaciones) de la UDELAR
Diploma en Computer Management Studies de la Universidad de Londres