El Internet de las cosas

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Pablo Carballo

En el mundo de la informática se está investigando y desarrollando mucho en el campo del Internet de las cosas, o Internet Of Things, que suele expresarse muy a menudo en la jerga informática mediante su sigla en inglés IoT, siendo el mismo un concepto revolucionario que cambiaría (y de hecho lo está haciendo) la vida cotidiana de la humanidad en los próximos años. En este artículo vamos a detenernos a explicar en qué consiste, para luego comentar cuáles serían los posibles aspectos en los cuales el Internet de las cosas afectaría nuestras vidas en el futuro.

El Internet de las Cosas, es una idea que se refiere a la conexión masiva de los objetos cotidianos con Internet. Es decir, es como si todos los objetos que están en el interior de nuestra casa (ya sea un libro, una heladera o una cafetera) pudieran conectarse automáticamente a Internet y además contar con un dispositivo que les permita identificarlos.

De esta manera, cada objeto en el mundo tendría un código único que lo distinga del resto de los objetos y bastaría con conocer cuál es ese código para saber, por ejemplo, en dónde está ubicado el objeto en caso de extravío, si el dispositivo se encuentra encendido o apagado en este preciso momento. 

Imagínense todo lo que sería posible gracias a esto: tal vez se podría controlar a distancia el encendido/apagado de los dispositivos que uno posee en su casa (aunque esto ya es una realidad para algunos dispositivos, se pretende extender esta funcionalidad para cualquier dispositivo electrónico del hogar con conexión a Internet), conocer por ejemplo, cuánto tiempo de uso tiene y cuánto tiempo estimado le queda antes de deteriorarse, e incluso saber si el objeto se encuentra en buen estado en este momento o necesita una reparación. A nivel más global, se podría conocer la cantidad exacta de objetos conectados en el mundo entero, pudiendo además deducir por ejemplo, la cantidad total de cafeteras que existen, y de todas ellas cuántas están apagadas, encendidas, cuántas están activas y funcionando.

Más objetos conectados que personas

Según el Grupo de soluciones empresariales basadas en Internet (IBSG su sigla en inglés) de Cisco, se define el Internet de las Cosas como aquél momento en el tiempo en el cual existen más cosas que personas conectadas a Internet. De acuerdo a los datos brindados por dicha fuente, en el año 2003 había aproximadamente 6,3 mil millones de personas en el planeta y existían 500 millones de dispositivos conectados a Internet, lo cual indicaba que había bastante menos de 1 dispositivo por persona (0,08 en concreto). Pero la impactante revolución tecnológica que experimentó el mundo en los últimos años, dio como resultado el crecimiento de estos dispositivos hasta llegar a 12,5 mil millones en el año 2010, mientras que la población mundial creció hasta 6,8 mil millones de habitantes, lo que llevó a que el número de dispositivos conectados por persona ascienda a 1,84, es decir casi dos dispositivos por persona. Por lo tanto, basándonos en esta definición y en estos datos, podemos afirmar que ya estamos ingresando en la era del Internet de las Cosas.

Dificultades

Sin embargo, se desea que en un futuro no sólo los dispositivos móviles, mini Pcs y tablets puedan conectarse a Internet, sino que existe un interés en lograr que la mayoría de los objetos cotidianos puedan conectarse y para esto hoy existen muchas dificultades que impiden dar ese paso:

1) Encontrar la forma de identificar de manera unívoca a todos los objetos e implementar este sistema de identificación. Hoy por hoy existe el protocolo IPv6, que admite una cantidad de direcciones IP (o de “códigos”) posibles de 2128. Para que se tenga una idea de lo grande que es este número, sepan que habría una cantidad de direcciones suficientes como para identificar a unos 670 mil billones de objetos por cada milímetro cuadrado de la superficie de la Tierra. Como se supone que la cantidad de objetos en el mundo no aumentará hasta llegar a esa cantidad disparatada (por lo menos a mediano plazo), es posible afirmar que el protocolo IPv6 alcanza y sobra para identificar a cada objeto del mundo. Sin embargo, existen problemas de compatibilidad que impiden implementar aún el cambio total hacia este protocolo (muchas computadoras actuales aún se rigen por el protocolo anterior, el IPv4, que cuenta con una cantidad de direcciones muy limitada y sería necesario cambiar la identificación de todos los dispositivos actuales para poder avanzar en este sentido, lo cual actualmente representa un desafío.

2) Se necesitaría mucha energía para mantener a todos los sensores de cada objeto del mundo encendidos, por lo cual se propone la idea de que los mismos puedan generar energía y ser autosustentables. Imagínese tener que recargar día a día la batería de cada uno de los objetos que se tiene en la casa o cambiar cada una de las baterías que quedan obsoletas. No sería definitivamente una solución práctica.

3) La definición de normas y estándares (de seguridad, privacidad y arquitectura) que rigen la implementación de este sistema.

Resumen

Sintetizando lo expuesto en este post, podríamos afirmar que son muchos los beneficios prácticos que nos puede brindar el progreso del Internet de las Cosas (desde el control a distancia de todas nuestras pertenencias, hasta el manejo del stock a nivel mundial de las mismas). Sin embargo, sería necesario implementar mecanismos de seguridad a los efectos de evitar eventuales problemas como la invasión a la privacidad o el acceso a dispositivos que en principio no se debería poder acceder.

Pablo Carballo Soria  @PabloXaCarballo

Analista en Computación

Desarrollador de Software